Sobre mí

Mi historia
con el pole

Conocí el pole a los 28 años, sin venir del deporte ni de la danza. Empecé literalmente desde cero. Ocho años después doy clases en Bahía Blanca, y esto es lo que pasó en el medio.

Desde 2018 3 instructorados Podio en Pole Exotic 5 academias
Vero Marenco, instructora de pole sport en Bahía Blanca, en el caño

Conocí el Pole Sport a los 28 años, cuando estaba viviendo en México. En ese momento buscaba una actividad nueva, algo que me permitiera también conocer personas.

Yo no venía del deporte ni de la danza. Así que empecé literalmente desde cero.

Al principio lo veía simplemente como un hobby. No iba a todas las clases ni entrenaba de manera constante. Pero había algo que me hacía volver: la comunidad.

En Luvapole encontré un grupo de personas muy lindo, un espacio donde además de hacer ejercicio podía compartir y disfrutar. Durante unos tres años fui aprendiendo desde las bases. Tuve una muy buena enseñanza, que no solo me dio una base técnica sólida, sino que también me transmitió algo que para mí terminó siendo fundamental: la pasión por el Pole.

Sin darme cuenta, aquello que había empezado como una actividad para conocer gente y hacer algo diferente empezó a convertirse en mucho más.

El momento en que el pole empezó a ser algo más

Después de esos primeros años en México, la vida tomó algunos caminos inesperados. Durante uno de mis viajes entre Argentina y México llegó la pandemia, y todo cambió.

En ese momento también estaba comenzando una nueva etapa personal: había conocido a Lucas, mi pareja, que es de Bahía Blanca. La pandemia hizo que nos tocara atravesar un tiempo muy particular, compartiendo el encierro y viviendo juntos una experiencia inesperada.

Después de ese período decidí volver a San Fernando, provincia de Buenos Aires, el lugar donde me crié. Y fue allí, postpandemia, donde volví a encontrarme con el Pole, pero esta vez de una manera diferente.

Ya no era solamente un hobby al que iba de vez en cuando. Empecé a entrenar con más regularidad, a comprometerme más con mi práctica y a querer aprender en serio.

Encontré una comunidad hermosa. Y fue justamente dentro de ese grupo donde apareció una oportunidad que cambiaría mi camino: mi profesora daba instructorados de Pole Sport y me animé a formarme como instructora.

Y así comenzó una nueva etapa: pasar de ser alumna a convertirme en instructora.

De alumna a instructora

Mi paso de alumna a instructora fue mucho más natural de lo que alguna vez hubiera imaginado. Mis primeras alumnas fueron, en realidad, compañeras con las que ya compartía mi camino en el Pole. Ellas me acompañaron desde el comienzo, confiaron en mí y celebraban cada clase y cada pequeño logro. Tenerlas cerca hizo que mis primeros pasos como instructora fueran una experiencia muy linda y, sobre todo, muy natural.

Vero Marenco sosteniendo una figura de flexibilidad en el caño
Técnica, fuerza y flexibilidad — el trabajo de todos estos años

Tuve la oportunidad de dar clases en diferentes espacios: en San Fernando, en la academia de Paola Liebana; en Victoria, en la academia Dafne de Paka Maderna, donde además nunca dejé de ser alumna y pude seguir aprendiendo junto a ellas; y también di clases en Vaf de Valentina Fernández, en Don Torcuato.

Paralelamente realicé el Instructorado de Pole Exotic —me encanta bailar— y el Instructorado de Flexibilidad, para complementar mis clases y tener mejor conocimiento. Por eso también di clases de pole exotic en San Fernando y en La Lucila, en Oona de Male Palamera.

Cada lugar, cada formación y cada grupo fueron aportando algo diferente a mi manera de entender el Pole.

Ser instructora no es solamente saber ejecutar un movimiento. También implica aprender a observar, acompañar, explicar, adaptar y encontrar la manera de que cada persona pueda avanzar desde su propio punto de partida.

En ese camino también tuve la oportunidad de competir en Pole Exotic, donde tuve la alegría de obtener un podio. Fue otro desafío que disfruté muchísimo y que me permitió seguir creciendo tanto a nivel personal como dentro de la disciplina.

Todos esos años fueron muy lindos para mí. Fueron años de mucho aprendizaje, de conocer personas, compartir, enseñar y seguir descubriendo todo lo que el Pole podía darme.

Un nuevo comienzo en Bahía Blanca

En septiembre de 2024 decidí comenzar una nueva etapa de mi vida y venir a vivir a Bahía Blanca junto a Lucas, mi pareja.

Llegar a una ciudad nueva también significó tener que reencontrarme con la comunidad del Pole. Después de tantos años formando parte de grupos tan lindos, empezar nuevamente desde otro lugar fue todo un desafío.

Tuve la suerte de encontrar a Vertical, de Sarah Rementon, con un grupo que me recibió con mucho cariño y me apoyó muchísimo durante esa transición. Allí también tuve la oportunidad de comenzar a dar clases nuevamente y seguir haciendo lo que tanto me apasiona.

Pero, con el tiempo, empecé a sentir que necesitaba algo más: mi propio espacio, mi propia identidad y un lugar donde pudiera construir la comunidad que tanto significa para mí.

Y fue así como surgió la idea de crear mi propio proyecto de Pole en Bahía Blanca. Un espacio donde no solamente se aprenda técnica, fuerza y flexibilidad, sino donde cada persona pueda sentirse acompañada, disfrutar del proceso, conocer gente y descubrir todo lo que es capaz de hacer.

Porque después de tantos años entendí que el Pole para mí siempre fue mucho más que una actividad física. Fue una comunidad, un desafío, una forma de expresarme y un camino de crecimiento.

Y hoy quiero compartir todo eso con quienes se animen a dar su primer paso.

No necesitás tener experiencia, fuerza ni flexibilidad para empezar. Yo también empecé desde cero. Solo necesitás animarte a probar.

Formación

Con qué respaldo

Instructorado de Pole Sport La formación con la que empecé a dar clases.
Instructorado de Pole Exotic Para sumar el trabajo de baile e interpretación.
Instructorado de Flexibilidad Para acompañar mejor la progresión de cada alumna.
Podio en competencia de Pole Exotic Competir me obligó a entender la disciplina desde otro lugar.
Tu turno

Yo también
empecé desde cero

No hace falta experiencia, ni fuerza, ni flexibilidad. Solo animarte a probar una clase y ver qué pasa.

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